¿Se ha perdido definitivamente el respeto a la distancia FULL?

Sirva este artículo para invitar a la reflexión desde el máximo respeto a todos los hombres y mujeres que entrenan cada día bajo miles de circunstancias y cruzan una línea de meta: sea de un Triatlón sprint, half, FULL o sus propios retos personales en la sombra. No olvidemos tampoco en ningún momento que el Triatlón (y por lo tanto el espectáculo de los Noya, Frodeno, Brownlees, Ryf y un largo etcétera) están «subvencionados» por nosotros, l@s triatletas populares.

Más de una semana después del «Tradeinn 140.6», dejando días para la reflexión y no publicar este artículo «en caliente», sacamos a la palestra un tema que siempre está a la orden del día cada vez que se celebra un triatlón de distancia FULL; conocido popularmente como IRONMAN (mal llamado, por cierto).

¿Se ha perdido definitivamente el respeto a la distancia FULL? ¿Está todo el mundo preparado/a para enfrentarse a la terrible y respetable distancia de 226 kilómetros? ¿Acaso tiene más mérito acabar una prueba FULL que una sprint u olímpica? Nuestras respuestas en sí, no y no. Partimos de la base de que el Triatlón es nadar, montar en bicicleta y correr; y un alto número de triatletas populares cambian la última disciplina de «correr» por «andar». Miles de circunstancias pueden existir en carrera para que, desde un triatleta de la talla de Frodeno hasta el triatleta más popular, tenga que verse obligado a andar 2 kilómetros, 20 o 30. El problema viene dado cuando, desde antes del pistoletazo de salida, te presentas sabiendo que vas a tener que andar más kilómetros de los que vas a correr. O que vas a tener que hacer 5 paradas en el agua, o pedalear suplicando a la propia inercia del aire y la carretera.

Y no hay nada que justificar. Sólo l@s triatletas PROs pueden permitirse el lujo de preparar una prueba de tales distancias como es debido. En muy rara la excepción de un triatleta popular de más de 35/40 años que pueda entrenar 5 horas al día, descansar 10 y realizar períodos de comidas y descansos como se debe. Familia, trabajo y cientos de obligaciones que se tienen de manera inherente por el hecho de ser persona; así como el disfrutar de otras cosas de la vida y no dar nuestro 100% por el deporte. 

Olé por todos esos y esas triatletas que sacrifican tanto en su vida por entrenar y prepararse para esta prueba (sin duda igual o más mérito que si lo hace un triatleta PRO), pero hemos de reconocer que la gran mayoría no están preparados para esto. ¿Que hace ilusión cruzar la meta de un gran FULL? ¡Tiene que ser la leche! Pero no olvidemos que nuestra salud y nuestra vida es mucho más importante que esa medalla tan grande y pesada que tienes colgada en el salón cogiendo polvo y enseñándosela a tus visitas (aunque seas «influensser».

El hecho de que existan cientos de variedades de distancias y durezas son porque no todas las personas somos iguales. NO todos estamos preparadas para acabar un FULL. Quizá debemos quedarnos en un half, o en un olímpico o en un sprint. Seguro que estas líneas no las comparten las grandes compañías organizadores de estos eventos que viven de la «gesta y heroicidad» de los deportistas, al igual que tampoco les gustan las decenas de muertes que se producen cada año en sus pruebas (en la gran mayoría de los casos de personas que han sufrido paradas cardíacas o ictus a causa del sobreesfuerzo).

¡Reflexión! Y si quieres compartir tu opinión…¡Estaremos encantados de leerla en los comentarios! ¡VIVA EL TRIATLÓN Y L@S TRIATLETAS!

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Israel Sharón González Pavón