«Las opiniones son como los culos, cada uno tenemos el nuestro». Con esta frase un tanto ‘fuera de tono’ queremos dejar claro que esto es una opinión personal igual de respetable que cualquier otra que llevamos días viendo en redes sociales y medios de comunicación. Pero lo de La Vuelta Ciclista a España no es más que un auténtico despropósito que se ha ido de las manos desde el día uno. De nuevo la política (o religión, o cultura, o geopolítica o llamadlo como queráis) ha entrado en el deporte. Pero ya no es cuestión de debates u opiniones, es una cuestión de seguridad y respeto. Y de que nuestro país haya quedado (una vez más) en evidencia. La organización de La Vuelta no ha podido improvisar a tiempo y la seguridad pública ha quedado (una vez más) demostrando que no estamos a la altura.
Las manifestaciones únicamente donde nos atrevemos
No es cuestión de ideas o lados políticos. Es cuestión de que un evento deportivo (uno de los más internacionales de nuestro país si no el que más) ha dejado a nuestro país (una vez más) como una vergüenza y abriendo los titulares de medios de todo el mundo. Nos atrevemos en La Vuelta porque hacerlo en la embajada o en el propio país no vende tanto y tiene un riesgo real, algo que no tiene aquí. Mientras la seguridad no daba abasto, hemos tenido que ver como voluntarios que a duras penas llegaban a la mayoría de edad tenían que estar sujetando las vallas y recibiendo golpes de energúmenos (porque no tienen otro nombre) que han decidido reventar un evento deportivo porque en algunas cabezas pensantes esta era la mejor idea para acabar con una guerra. Cabe recordar que durante la celebración del Tour de Francia, de los Juegos Olímpicos y un largo etcétera también existía esa guerra, pero ahí no nos atrevemos a entrar a armarla. Sólo en España.
¿Todo por echar a un equipo ciclista?
Después de dejar una imagen lamentable en todas y cada una de las etapas, parece ser que el motivo es porque quieren expulsar al «Israel-Premier Tech», un equipo que lo único que tiene de esa zona es el nombre. ¿Y el dinero? Pues seguro que sí, pero nos sorprenderíamos de donde viene el 90% del dinero que se mueve en el deporte mundial. El jefe del equipo, Sylvan Adams, ha catalogado de «terroristas» a los manifestantes por poner en peligro a los deportistas. Enlazamos con el siguiente y último apartado: querer parar un daño haciendo otro daño.
«Hacen una guerra personas que supuestamente quieren que pare otra»
Esta frase es una de las opiniones vistas en redes sociales a raíz de la retirada de La Vuelta del ex triatleta Javi Romo, quien ha sido uno de los grandes afectados sufriendo una caída a raíz de uno de los manifestantes que le ha obligado a retirarse de su gran objetivo del año. «¿Por qué hacen una guerra persoas que supuestamente quieren que pare otra guerra?». Una pregunta muy buena y que no se si existen respuestas. Quizá el motivo es que les da igual la guerra que quieren parar. Pero queda muy bien salir a la calle con una bandera al grito de #FreePalestina cuando ni saben por lo que están luchando. Es salir a la calle a vociferar y armar jaleo, porque aún hay personas que se piensan que por ello son mejores personas. Y justamente están demostrando que son todo lo contrario.
Después de estas parrafadas, queda el consuelo de ver que muchos deportistas tanto populares como profesionales se han posicionado a favor del respeto en el deporte y en contra de la gente que arma bulla para descargar un vacío personal. ¿La solución? No la tengo, pero la opinión sí…
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