El Reglamento General de Circulación introduce cambios que entran ya en vigor con la entrada de 2025 «con el objetivo de fomentar la movilidad sostenible y garantizar la seguridad de los ciclistas». Estas han sido impulsadas por la DGT tras un 2024 donde la cifra de ciclistas fallecidos en carreteras se ha acercado a las cincuenta y donde aún se ven muchas imprudencias tanto por parte de los conductores a motor como por parte del colectivo ciclista/triatleta.
Los cambios más significativos para los ciclistas
Como siempre estas nuevas normas no están exentas de polémica y la primera de ellas ha generado controversia: «Los ciclistas podrán circular en sentido contrario en calles de un único carril con un límite de velocidad de 30 km/h». Esta ha sido para facilitar el desplazamiento de los ciclistas en entornos urbanos y se da al ciclista también la «posibilidad de adelantar vehículos a motor tanto por la derecha como por la izquierda en situaciones de tráfico congestionado». Y a falta de carriles bici, los ciclistas deberán continuar circulando por la calzada pero «haciéndolo preferentemente por el centro del carril, una medida que busca aumentar su visibilidad y reducir el riesgo de accidentes».
Otra novedad relevante es la modificación de las normas sobre el uso del casco. Hasta ahora, los ciclistas mayores de 16 años podían no llevar casco en algunas situaciones, pero esto ha cambiado y el casco será obligatorio para todos los ciclistas, independientemente de la situación y de la edad, tanto para los ciclistas o triatletas que estén entrenando como para los usuarios que usen al bici para ir a comprar el pan, para todos casco obligatorio.
Los cambios más significativos para los conductores
Respecto a los conductores de vehículos a motor, cuando un conductor adelante a un ciclista en carretera, deberá reducir la velocidad en al menos 20 km/h respecto al límite establecido en ese tramo. Además, se mantiene la distancia lateral mínima de 1,5 metros durante el adelantamiento, una norma clave para evitar accidentes. En vías urbanas, la normativa establece que los ciclistas deben circular por el centro de la calzada, y los vehículos motorizados que los sigan deben respetar una distancia de seguridad mínima de 5 metros, garantizando así un espacio adecuado para maniobrar.
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