Estamos viviendo unos años «amargos» en el Triatlón profesional español con algunas retiradas de esas que no quieres que lleguen nunca. Y el «amargo» va entrecomillado porque, junto con la tristeza, nos viene esa famosa frase de «no llores porque terminó, sonríe porque sucedió». Y hay que sonreír mucho por todo lo bueno que ha dejado Judith Corachán a nuestro deporte.
A poco días de cumplir los 41 años, la triatleta de Sant Boi de Llobregat vivió en Pontevedra uno de sus últimos bailes en la que es su última temporada como deportista profesional. Y lo hizo en todo un Campeonato del Mundo de Triatlón de Larga Distancia, donde no pudo terminar, algo que no llega ni a ser una anécdota ya que tiene importancia nula tras todo lo que nos ha regalado en los últimos años. Si nos ponemos a enumerar sus triunfos deportivos y las veces que ha puesto a España en el mapa del triatlón de media y larga distancia no acabaríamos nunca, por lo que no podemos hacer mucho más que darla las gracias.

Estandarte del deporte femenino y de los valores de nuestro deporte
Si hablamos de valores deportivos y humanos debemos hablar de Judith. Hace algo menos de un año nos queda en el recuerdo eso que hizo en el Embrunman de retirarse por decisión propia tras darse cuenta de que estaba incumpliendo la normativa al haberse olvidado el dorsal en la T1 e ir en la bicicleta sin él. Pese a que ningún juez de la prueba la había visto y por tanto no tenía ni aviso ni sanción, tomó la decisión de retirarse. Estaba fuera de los marcos de la ética que ella siempre ha defendido y finalizó su participación en una prueba donde estaba con muchas opciones. Eso sólo ha sido la punta del iceberg de todo lo bueno que nos ha dejado la catalana.
Ahora en el horizonte podremos ver a Judith en el Triatlón de Pálmaces (26 de julio) y en el Total Tri Mallorca (11 de octubre), sus dos últimas competiciones como profesional; si bien ni de lejos significa eso que no la vayamos a seguir viendo en las líneas de salida de pruebas dentro y fuera de España, ya que la misma deportista ha confirmado que seguirá compitiendo pero lo hará como una más y sin la presión de los focos que siempre ha sabido sostener con fuerza. Pero ahora son tiempos de disfrutar más de su familia, algo que no permite el deporte profesional y mucho menos aún la larga distancia que es tan justa como esclava.
¡Gracies per tot Judith!
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