Lo que empezó como una curiosidad fronteriza se está transformando en un síntoma preocupante para la economía ciclista española. Desde que Portugal redujo en 2023 el IVA de las bicicletas del 23% al 6%, la frontera luso-española se ha convertido en un imán para miles de compradores que buscan precios imposibles de igualar por las tiendas nacionales. La misma bicicleta, el mismo modelo, cuesta en muchos casos cientos de euros menos a apenas unos kilómetros de distancia.
Españoles comprando bicicletas en Portugal: un riesgo real para la industria y la economía española
La consecuencia es clara: cada semana más aficionados cargan el coche, recorren horas de carretera y cruzan al país vecino para adquirir allí una bicicleta que en España estaría gravada con un 21% de IVA. El diferencial fiscal es tan grande que ni el gasto en combustible ni el tiempo invertido frenan a quienes buscan ahorrar. Algunos compradores relatan viajes de madrugada para poder regresar con una bicicleta por la que se han llegado a ahorrar 500, 800 o incluso 1.000 euros respecto al precio que encontrarían en su tienda local.
Esta corriente creciente no es inocua. La Asociación de Marcas y Bicicletas de España (AMBE) lleva años advirtiendo de que esta ventaja fiscal portuguesa puede convertirse en un golpe serio para el empleo y la actividad comercial en España. Y no se trata solo del precio final: Portugal se ha consolidado como primer fabricante de bicicletas de la Unión Europea, con 1,8 millones de unidades producidas en 2023. España, muy por detrás, ocupa una posición modesta en la clasificación comunitaria.
España contra las cuerdas por cuestiones políticas
Hasta ahora, el sector español ha logrado amortiguar parcialmente el impacto gracias a las rebajas derivadas del exceso de stock acumulado tras la pandemia. Pero ese colchón se está agotando. Cuando el mercado se estabilice y los descuentos desaparezcan, la desigualdad fiscal será aún más evidente. Desde el propio sector se teme que 2026 marque un punto de inflexión, con un desvío de ventas todavía mayor hacia Portugal.
Mientras tanto, diversos informes y entidades recomiendan al Gobierno seguir el ejemplo portugués y reducir el IVA a la compra, alquiler y reparación de bicicletas. La medida no solo equilibraría el terreno de juego: también impulsaría la movilidad sostenible. Sin una reacción rápida, España corre el riesgo de ver cómo una parte significativa de sus ventas y de su futuro industrial se escapa, literalmente, por carretera hacia el país vecino…
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