ENTREVISTA a Kini Carrasco, un ‘todoterreno’ refugiado en el deporte

Hablamos con el laureado deportista extremeño Joaquín Carrasco, más conocido como «Kini Carrasco». Una vida entera dedicada al deporte, donde un accidente produjo la amputación de un brazo. Lejos de desanimarse, volvió a refugiarse en el deporte para llegar a convertirse en un referente a nivel mundial. Ahora, a sus 54 años, este ‘todoterreno’ continúa en los puestos TOP del ránking mundial, y parece no tener fin…

¿Cuáles son los primeros pasos de Kini Carrasco en el deporte?

Mi vida deportiva empieza a los nueve años jugado a baloncesto, mi gran afición, en el cole como era normal por los años 70. A los 13 años, el primer equipo de mi ciudad se fijó en mí y debuté con él cuando tenía 14 años y ahí fue cuando me di cuenta de que la palabra deporte y sacrificio iban de la mano. Quienes entendían de esto decían que podía ser bueno…, y así seguí, compaginando el entrenamiento y mi trabajo.

Pero un 30 de enero de 1095 todo cambio…

Mi accidente, el que cambió mi vida. Después de 6 meses sin hacer deporte y con 106 kilos, decido empezar a correr y al poco tiempo recibo una carta que me informa de que hay deporte para personas con «minusvalía» (como nos llamaban por aquella época), y me intereso por él y decido prepararme para hacer las pruebas de velocidad y, curiosamente, lanzamiento de peso, porque lo hice cuando era cadete.



A partir de aquí comenzó a forjarse el nombre de Kini Carrasco…

A los dos años estaba haciendo tres marcas mínimas para la paraolimpiada de Seúl y allí me fui, sin saber que era el deporte paralimpico (que algún día hablaré de él). Fueron mis primeros Juegos, y eso hizo que decidiera dedicarme a él y preparar los Juegos de Barcelona, y al mismo tiempo jugando a baloncesto con mis amigos. Al principio era un poco raro para los contrarios comentarios como «pobre, cómo va a jugar» incluso me daban un metro, hasta que les enchufaba un par de triples y pasaba de ser «el pobrecito» a ser el «cabrón que las metía de tres».

1.992, los JJPP de casa…

Llegó 1.992, hora de enfrentarse a otro reto, trabajo duro de mínimo 4 horas diarias más mi trabajo (casi siempre relacionado con el deporte, preparador físico y entrenador personal, que de esto no se vive).  Tres marcas mínimas y a los Juegos, me meto en la final de los 100 metros lisos y seguramente el mejor recuerdo de mi vida deportiva en el atletismo.

No puedo completarse el ‘hat trick’ en Atlanta…

Otro ciclo y llega Atlanta en 1.996 y otras tres marcas mínimas, pero en este caso, una decisión de despacho, me queda fuera de los Juegos.

Objetivo claro…

Mi cabreo me lleva a decidir dejarlo pero a los tres días empiezo a prepara otro ciclo Sidney 2.000 para demostrar que se habían equivocado y de nuevo tres mínimas y mi mejor resultado en unos Juegos, un 4º puesto. Al terminar decido dejarlo, ya era mucho tiempo en alta competición. Decido dejarlo y dedicarme a correr medias maratones y maratones, completando 5 enteras llegando a ganar Sevilla y no recuerdo cuántas media.

Y apareció el Triatlón…

Un día llego en 2.009 el paratriatlón y aquí estoy desde entonces, habiendo llegado a estar el 1º del ranking mundial.