El Triatlón no es el patito feo y las comparaciones son odiosas

«No conviene comparar personas o cosas entre sí, para evitar que alguna se sienta menospreciada o porque cada una tiene sus propios valores: Toda comparación es odiosa».

La frase anterior es una extracción de las novelas de «El Quijote» y «La Celestina» que bien podemos seguir usando hoy en día en todos los ámbitos de la vida. En deporte y COVID-19, también «toda comparación es odiosa». Desde abril y hasta esta misma mañana, todos los días tenemos que publicar las desagradables noticias de cancelaciones de triatlones en España y en el mundo entero. Desde las pruebas más pequeñas a las más grandes dejando sin pruebas a todos, desde los campeones del mundo hasta el triatleta más popular sobre la faz de la tierra. Pero a veces no basta con lamentarnos y la autocrítica es la mejor ayuda e impulso.

Mientras tanto oímos a diario quejas de por qué sigue habiendo partidos de fútbol todos los días, corridas de toros con ‘sold out’ y las playas y terrazas de nuestro país rebosantes de personas de todas las edades y provenientes de todos los puntos geográficos de nuestro país. ¿Por qué buscamos suspender y parar a otros deportes y/o sectores en vez de tratar por qué el nuestro no echa a andar? ¿Por qué queremos que suspendan ‘La Champions’, las corridas de toros, las vueltas ciclistas o que cierren el bar de la esquina en vez de alegrarnos por esos sectores que caminan y ver el problema real que desemboca que el Triatlón esté parado a nivel mundial desde comienzos de marzo? 

POR EL INTERÉS, TE QUIERO ANDRÉS

Volvemos al refranero popular: «Por el interés, te quiero Andrés». ¿Hay intereses sociales y económicos en que se celebren partidos de futbol, corridas de toro y estén las terrazas ‘a reventar’? Por supuesto que sí. En la mayor crisis económica y social en nuestro país desde la Guerra Civil se busca volver a mover la economía y tener a la sociedad ocupada para olvidarse del grave problema que atraviesa.

De admirar el grandísimo trabajo que se está realizando desde la Federación española de Triatlón; así como del resto de organizaciones populares y profesionales para que «nuestro circo» continue. Pero ninguna institución «se la quiere jugar». A día de hoy somos un deporte minoritario insignificante para la economía del país (aunque cada vez más importante para las economías locales). No somos menos que nadie, simplemente generamos menos y, por lo tanto, las instituciones dan a entender que tenemos que esperar. 

El turismo (con la hostelería), las corridas de toros y el fútbol son tres de los pilares más importantes de la economía de nuestro país, y por ello echan a andar antes que nadie. Nada de que el Triatlón sea el «patito feo» de la granja, sino pura cuestión económica y de intereses políticos.

En vez de aprovechar la situación para señalar al vecino, que esta nos obligue a pensar qué podemos mejorar todos y cada uno de nosotros dentro de nuestro deporte para que la próxima crisis no nos pille «con los pantalones bajados»…