Lucas Jurado Fasoli, Doctor en Biomedicina, nos trae un artículo más muy interesante de la mano de Crown Sport Nutrition. En esta ocasión nos habla de la importancia del omega-3 para los deportistas durante todo el año, pero algo que cobra más importancia aún en esta época invernal ante lo sencillo que es coger alguna infección común como un resfriado común que nos pueda ‘tirar por tierra’ toda la preparación en entrenamientos y las primeras competiciones de la temporada.
Ante la bajada de defensas, el omega-3 puede ser nuestro gran aliado
El ejercicio físico actúa como un estímulo importante para el sistema inmunitario. Una sesión puntual de entrenamiento provoca un aumento de las células encargadas de proteger al organismo frente a infecciones, conocidas como glóbulos blancos. No obstante, cuando el ejercicio es muy exigente o de intensidad elevada, puede aparecer lo que se conoce como una “ventana de mayor susceptibilidad”, un periodo en el que las defensas descienden temporalmente y el riesgo de infección aumenta.
En este contexto, se ha observado que los deportistas de alto rendimiento presentan una mayor incidencia de infecciones del tracto respiratorio superior, como el resfriado común, en los días posteriores a entrenamientos o competiciones muy intensas. Un ejemplo claro se vio en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde los problemas respiratorios fueron las afecciones más frecuentes entre los atletas. Aproximadamente el 41% de los participantes sufrió algún tipo de alteración o infección respiratoria durante el evento.
Este debilitamiento del sistema inmune suele manifestarse en etapas caracterizadas por un aumento significativo del volumen o la intensidad del entrenamiento, situaciones de estrés elevado o una alimentación inadecuada, especialmente cuando la ingesta energética es insuficiente. Por ello, una correcta estrategia nutricional y el uso de determinados suplementos, como el omega-3, pueden resultar herramientas clave para reducir este riesgo.

¿Qué papel puede desempeñar el omega-3?
El omega-3 es un ácido graso esencial que debe obtenerse a través de la dieta. Se encuentra principalmente en alimentos como el pescado azul, los frutos secos, las semillas y en suplementos específicos. Este nutriente aporta múltiples beneficios tanto para la salud general como para el rendimiento deportivo.
Parte de sus efectos positivos se explican por su influencia sobre el sistema inmunitario. El omega-3 posee propiedades antiinflamatorias y ayuda a limitar la producción de compuestos inflamatorios que pueden comprometer las defensas del organismo. Diversas investigaciones indican que su suplementación puede atenuar la respuesta inflamatoria posterior al ejercicio intenso y favorecer una mejor respuesta inmune tras esfuerzos de alta exigencia. Asimismo, se ha observado que puede reducir la inflamación a nivel bronquial, lo que contribuye a disminuir el riesgo de infecciones respiratorias. En conjunto, el omega-3 actúa fortaleciendo las células del sistema inmune y reduciendo la vulnerabilidad asociada a la “ventana de riesgo” posterior al ejercicio intenso.
Aplicación práctica de la suplementación con omega-3
Desde un punto de vista práctico, el omega-3 puede utilizarse como apoyo en la prevención de infecciones. El primer paso consiste en analizar si han existido episodios recurrentes de enfermedad en temporadas anteriores y detectar en qué momentos suelen aparecer. Algunos periodos especialmente sensibles incluyen:
-
aumentos bruscos del volumen o la intensidad del entrenamiento;
-
fases de elevado estrés personal o laboral;
-
etapas de la temporada con muchas competiciones consecutivas;
-
periodos con poca recuperación entre entrenamientos o pruebas;
-
competiciones de gran importancia y alta exigencia.
Una vez identificadas estas situaciones de mayor riesgo, lo ideal es planificar con antelación la suplementación con omega-3. Se recomienda comenzar su ingesta entre 6 y 8 semanas antes del periodo crítico, permitiendo así que el organismo disponga de niveles adecuados y pueda beneficiarse plenamente de sus efectos protectores.
Andalucía
Aragón
Asturias
Castilla y León
Cantabria
Castilla la Mancha
Cataluña
Ceuta
Comunidad Valenciana
Extremadura
Galicia
Islas Baleares
Islas Canarias
La Rioja
Madrid
Melilla
Murcia
Navarra
País Vasco


