Del alcohol, las drogas y el suicidio a la mejor marca de la historia en Ironman. La historia de Lionel Sanders

El mejor tiempo de la historia de la franquicia Ironman tiene un nuevo nombre: Lionel Sanders. 7 horas, 44 minutos y 28 segundos le han servido al canadiense para conseguir esta nueva hazaña histórica, destronando al antiguo poseedor del récord, Marino Vanhoenacker, en Ironman Austria 2001.

Mejor marca de la franquicia Ironman y 3ª de la larga distancia. Recordemos que el récord de la distancia sigue estando en manos de Jan Frodeno con 7:35:39 en el Challengue Roth.

Si bien es algo histórico, también lo es la historia de su protagonista. Uno de los más prometedores atletas de la zona que, sin ver la salida a sus problemas, coqueteó con el alcohol y las drogas, hasta el punto que decidió suicidarse para escapar de su amarga realidad.

Sanders se sinceró con Triathlon Magazine: “Elegí un cinturón, entré en el garaje y miré dónde había una viga donde pasar el cinturón. Estaba llorando pero sentía que era la única solución para poner fin a mi dolor. Cogí una silla, até el cinturón alrededor del cuello y me puse encima. Estuve encima de la silla durante mucho tiempo y me puse a pensar. Uno de los pensamientos que me vinieron a la cabeza es cómo mi mejor amigo que estaba en la casa me iba a encontrar la mañana siguiente y el siguiente era cómo iba a ser la reacción de mi madre tras enterarse. Quizás esto último fue lo que me hizo replantear la situación y no hacerlo”.

Tras dejar el mundo de los excesos, se puso el reto personal de correr en Ironman de Louisville, en 2010. Lo logró, y en 2014 estaba ganando carreras de nivel mundial. Su nombre ya sonaba alrededor de todo el globo terráqueo. Sin saber de dónde, había nacido una nueva estrella, llamada a realizar grandes gestas.

A día de hoy ha conseguido grandes hitos en el Triatlón. Ha ganado carreras contra los mejores del mundo. Ahora tiene en sus manos el récord mundial de la franquicia. Pero nada comparable con la victoria que consiguió hace 6 años, subido a una silla con la cuerda al cuello.

Apunten su nombre porque lo seguirán oyendo… ¡Lionel Sanders!