Tras la retirada de muchos deportistas profesionales, son otros los objetivos deportivos que buscan para continuar con una vida activa. Algunos se van a otros objetivos en su disciplina favorita, otros continúan en el Triatlón pero buscando nuevas pruebas y otros hacen un mix como es el caso de nuestro protagonista de hoy. Jan Frodeno dejó un vacío enorme en nuestro deporte cuando llegó el momento de decir adiós como profesional, pero sigue activo y vinculado y ahora enfocado en su familia y su faceta empresarial.
Road to UTMB
Este próximo mes de agosto, concretamente el jueves 28 de agosto, se disputará la OCC UTMB bajo la distancia de 56 kilómetros. Con salida en Orsières y meta en Chamonix, sus más de 3.500 metros de desnivel positivo son un objetivo chulo y ambicioso, y en esas se ha metido Jan Frodeno: «Hace tiempo que oigo hablar de la meca del trail running y pensé que debería verla al menos una vez. Es trail running en su forma más auténtica: altitud, sufrimiento, paisajes y una cantidad incómoda de descensos que harían reconsiderar sus decisiones vitales a una cabra montesa», bromeaba el alemán pensando en la que se le viene encima.
Salir de la zona de confort totalmente, ya que Frodeno es un deportista rápido y rodador, por lo que enfrentarse a estas distancias y desniveles son sin duda un gran reto para él. «Con solo cinco semanas para prepararse, posiblemente sea una idea espectacularmente tonta.El cronograma, gracias a algunas lesiones y accidentes, echa por tierra cualquier preparación teórica. Pero también, justo lo que necesitaba. La gravedad, el elemento de incertidumbre y la emoción que siempre me ha gustado de una meta», reconoce ‘Frodo’.
La incertidumbre: lugar de calma para el nuevo Frodeno
Lejos de tener ya que demostrar nada con un dorsal en el pecho, Frodeno busca hacer cosas diferentes. Y esto de la UTMB es nuevo para él, pero asegura que «No se trata de demostrar nada; he cruzado suficientes líneas de meta como para saciar esa picazón por completo. Se trata de convertirme en algo nuevo. Alguien que puede sufrir en los senderos. Que puede correr largas distancias, despacio y en silencio. Que cambia vatios por vistas y ritmo por calma. Aunque solo sea para una prueba, e incluso si me paso la mayor parte disculpándome con mis piernas. El riesgo de quedarme corto es parte del atractivo. Si supieras que puedes hacerlo, no valdría la pena intentarlo».
Veremos hasta dónde es capaz de llegar el campeón olímpico y mundial IM en menos de un mes sobre un terreno nuevo y desconocido para él…

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